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jueves, 11 de febrero de 2010

¿ES ÉSTO ARTE? I

¿Ésto es arte?

Los que me seguís con regularidad, creo que sabéis mi opinión sobre esta especie de "arte" que han venido en llamar "graffiti".

Francamente, salvo muy honrosas y escasas excepciones que me confirman la regla, definir como arte estas "manifestaciones", me parece un contrasentido.

Yo me ratifico en considerarlo una clase de vandalismo como otra cualquiera y debiera estar perseguido y penado con dureza obligando a los autores, además de imponerles una multa que suponga un escarmiento ejemplar, a limpiar sus estupideces, porque no se puede permitir que estos gamberros de vía estrecha inunden nuestras calles con semejantes porquerías.

He llegado a ver hasta trenes inutilizados por haber sido TOTALMENTE pintados, incluido hasta el parabrisas del maquinista. Alguna vez he hablado con comerciantes que han sufrido en sus cierres toda clase de pintadas sin sentido. Después de varias limpiezas con un alto coste, decidieron resignarse y dejar la última pintada ya para siempre.

- ¿Qué quiere usted que hagamos? Por lo menos, de esta manera ya no nos pintan más.

Estas frases son la tónica general que indica una impotencia intolerable.

Y, si tan artistas son, ¿por qué no decoran con sus "graffitis" el salón de sus casas?

Vuelvo a preguntarme. ¿Es ésto arte? En mi opinión sólo es una inmundicia.

Una mierda, vamos.

martes, 9 de febrero de 2010

¿SOMOS ARISTA?

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Además de ser una fachada preciosa, razón suficiente para llamar mi atención con toda seguridad, me fijé en el cartel y me hizo sumirme en hondas reflexiones.

Porque, claro, es evidente que todos los seres humanos tenemos nuestras "aristas", (nadie somos perfectos), pero de ahí a acusarnos que todos somos una pura "arista", va un mundo.

Después, se me ocurrió pensar que se trataba de un aviso para que nos abstuviéramos de subir a ese piso, porque sus moradores eran pura "arista" y, naturalmente, podía pasar de todo. Pero, si nos avisaban, creía yo que no podían ser tan "aristas", dada la amabilidad que demostraban al ponernos en guardia.

Así que, decidí investigar. No hay nada que temer. Se trata de de una agencia de publicidad.

¿Tendrán sus anuncios "aristas"?

sábado, 6 de febrero de 2010

LA ORGANILLERA

En el centro de la vorágine

Allí estaba.

Anclada no sólo en la calle, sino en el tiempo. Con su organillo casi de juguete que, sin duda, había conocido mejores tiempos, dándole a la manivela y lanzando al aire castizas melodías madrileñas con mayor o menor afinamiento musical y un bocadillo envuelto en un plástico, justo al lado del platillo con cuyo contenido ansiaba poder comprar el bocadillo del día siguiente.

Era anciana, pero estaba resuelta a pasar allí todo el día hasta conseguir la mínima subsistencia. El frío era intenso y la vorágine de la gran ciudad pasaba a su lado con total indiferencia, casi como un viento helador que la envolvía y atería pese a sus numerosas prendas de abrigo. Supuse que esa indiferencia le helaba el alma más que la temperatura ambiente el cuerpo. Deposité dos euros en el platillo, me miró, sonrió y artículó una sola palabra:

- Gracias.

- Gracias a usted, señora - acerté a decir.

Estas personas, de las que podemos encontrar muchos ejemplos en nuestras grandes ciudades, me producen una mezcla de sentimientos de difícil explicación. Es una especie de cóctel entre pena, ternura, admiración... No tienen nada. Tampoco esperanza de un futuro mejor, pero no han tirado la toalla. La necesidad les lleva a luchar con unos medios muy escasos, casi nulos.

Me pregunto si sería mucho pedir que la vorágine de nuestras grandes ciudades, es decir, NOSOTROS, cuando pasemos a su lado, no les mostremos nuestra cruel indiferencia y, al menos, dediquémosles una sonrisa y unas monedas.

Al fin y al cabo, nadie tenemos el futuro garantizado y, ¿quién sabe? La vida es una rueda y lo que hoy está arriba, mañana puede estar abajo. No lo olvidemos.

Quiero dar las gracias expresamente a Kiko Esperilla que, con su estupendo tutorial acerca de cómo llevar a cabo el "efecto zoom", me ha permitido realizar este primer experimento que intuí le iba bien a la imagen y a lo que quería expresar.

Muchas gracias, Kiko, por compartir tus conocimientos. Para ser la primera, no ha quedado mal del todo, ¿no?

jueves, 4 de febrero de 2010

LENTO, PERO SEGURO

Tortugas I



Tortugas II



Tortugas III



Tortugas IV

Como gran amante de los animales que soy, las tortugas no son una excepción a la regla, si bien he de confesar que no están entre mis especies preferidas.

No obstante, siempre me ha fascinado en ellas su desesperante lentitud. En algún momento pensé que la naturaleza no había sido especialmente generosa con ellas. Con el tiempo, he cambiado de opinión. Quizás esté equivocado y sí haya sido sabia y derrochadora de generosidad con estos animalitos. Porque, como decía aquel, en la vida no se trata de llegar el primero, sino de saber llegar. De ahí su longevidad, creo yo.

Por eso, me permito proponeos. ¿Por qué no paramos un poco? ¿Por qué no paseamos lentamente como las tortugas?

Me gusta mucho observar a las personas que se cruzan conmigo por la calle. Sus andares me recuerdan a aquellas añejas películas de Charles Chaplin y su coetáneos. El ritmo es frenético. El gesto macilento, desencajado. ¿Dónde irán? No me creo que todos lleguen tarde a algún sitio. Tampoco que todos sean terriblemente desgraciados. Ese ritmo se ha convertido en una costumbre, en un hábito muy poco saludable que no nos conduce a nada bueno.

Hagamos un alto. Reflexionemos. Comencemos a pasear despacio, muy despacio. Hay muchas cosas que ver que nos pasan desapercibidas. Mujeres bellísimas, la risa de un niño, amor en el aire, cielos azules y un sol resplandeciente. Paisajes hermosos, flores maravillosas, colores que admirar y degustar. Museos con tesoros visuales incalculables...

No tengo la menor intención de que penséis que os quiero faltar al respeto pero, ¿por que no nos convertimos en tortugas?

Decidido. YO ME DECLARO TORTUGA, como éstas que pueblan el estanque del Jardín Tropical de la estación de RENFE de Atocha.

Vosotros decidís.

martes, 2 de febrero de 2010

RECUERDOS DE NAVIDAD

Recuerdos de Navidad I



Recuerdos de Navidad II



Recuerdos de Navidad III

Se fue. Pasó.

Ya casi no nos acordamos de la Navidad. Dentro de menos de once meses volverá con ilusiones renovadas, alegrías justificadas, tristezas acumuladas, fiebre consumista y nos volveremos a olvidar del verdadero significado de su celebración.

Mientras tanto, vivamos plenamente, seamos felices, hagamos la vida fácil a los demás y tengamos fe en el futuro.

Dentro de menos de once meses, las luces volverán y, una vez más, pretenderemos ser mejores de lo que somos, felicitando a los demás y deseando lo mejor para todos.

¿Por qué no nos hacemos el firme propósito de que todo el año sea Navidad y deseamos todo lo mejor para todos?

Sería un buen comienzo para ser mejores de verdad.

Yo os deseo todo lo mejor.

sábado, 30 de enero de 2010

DIDJERIDOO Y...

¡FELIZ AÑO NUEVO!

Didjeridoo I




Didjeridoo II

Y no sólo os lo deseo yo, sino el escaparate contiguo a este curioso músico. Eso sí, en inglés, que para eso estamos en Madrid y somos muy modernos.

El didjeridoo es este instrumento tan inusual, originario de Australia y utilizado por los aborígenes de aquel continente. Se trata de una especie de tronco o rama de árbol hueco, por el que se sopla produciendo unos sonidos muy peculiares.

El músico en cuestión soplaba con ganas y he de confesar que no puedo dar una opinión fundamentada sobre su supuesto virtuosismo con el instrumento, (dicho sea con perdón), ya que los sonidos que salían al aire eran más bien inconexos. Claro que, lo mismo tienen que ser así. El conocimiento de solfeo aborigen sigue siendo un misterio insondable para mi.

Pero dudo muy mucho que se pueda tocar decentemente con un didjeridoo la "Balada de la Trompeta", pongamos por caso, o música de Malher.