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jueves, 20 de octubre de 2011
CONVIVENCIA
- ¡Hola vaca!
-¡Hola caballo!
- ¿Qué haces?
-Pues, aquí, tomando el sol, que me quiero poner morenita para lucir palmito este verano.
- Ten mucho cuidado con los rayos UV, que son muy dañinos.
- No pasa nada. Me he puesto un protector 50 y estoy a salvo. Vente si quieres a tomar el sol.
- No, porque estoy muy blanco y prefiero la sombra, el sol me hace daño en la piel.
- Oye, vaca. ¿Te importa que me quede contigo un rato para charlar?
- ¡Por supuesto que no! Estás en tu prado, querido amigo. Nosotros no somos como los humanos, que parece que se molestan si se acercan unos a otros.
- Tienes razón. Deberían aprender de nuestra capacidad de convivencia.
martes, 18 de octubre de 2011
PIPI
Confieso que no logro comprender la razón según la cual, a los niños pequeños, se les enseñan los animales, plantas y las cosas, no por su nombre, sino con sonidos onomatopéyicos, como si fueran retrasados mentales.
Pondré un par de ejemplos: Si una mamá, acompañada de su correspondiente papá van por el campo con un carrito de bebé, naturalmente con el bebé dentro, le suelen decir:
- Mira, cariño, ¡qué arbolito tan bonito y tan grande!
Y el bebé mira atónito el árbol y, tengo la completa seguridad de que se queda con las ganas de decir:
- Vamos a ver, mamá. No es un árbol cualquiera. Estamos ante un "aesculus hippocastanum", de la familia de las sapindáceas, más comúnmente conocido como "Castaño de Indias".
Otro ejemplo muy significativo:
La mami le dice a su tierno retoño, que se va metiendo el dedo en la nariz en busca de un moco listo:
- ¡Mira cariño! ¡Un guagau quiquitín!
Y el niño, que mira al perro y después a su mami con cierta condescendencia, piensa porqué no le explica que el "guaguau quiquitín", es un West Highland White Terrier" oriundo de Escocia, más comúnmente conocido por Westy, de la raza de los Terrier, cuyas características principales son su carácter equilibrado, son amigables, muy energéticos y valientes por naturaleza.
Viene ésto a cuento, porque hace poco vi este pájaro encaramado en unos cables de alta tensión.
Cuando yo era pequeñito, casi un bebé; (es decir; hace unos diez o doce años), mis padres me solían decir:
- ¡Mira cariño, cuántos pipis!
Y claro, un ser de una inteligencia superior como yo, no entendía la onomatopeya, por lo que insistían una y otra vez, hasta que me entraban unas ganas de mear terribles por aquello del "pipis".
Y decidí pagarles con la misma moneda:
- Mamá, molino.
Y mi madre me contestaba:
- No mi amor, aquí no hay molinos.
- Mamá, que molino.
- ¡Hijo, qué pesado! Que por aquí no hay molinos.
Hasta que lo que tenía que suceder sucedía y yo, a hechos consumados, le contestaba:
- Da igual, mami, ya molinao.
Moraleja. Mamis, tratad a vuestros tiernos retoños como seres humanos y no como muñecos.
Por cierto el pipi de la foto no tengo ni pajolera idea de a que especie pertenece. Seguramente por un defecto de formación de mis padres hacia mi en lo que a mi capacidad de comprensión se refiere, durante mi más tierna infancia.
martes, 13 de septiembre de 2011
HOY, UNA MARIPOSITA...
Libando, como es su obligación.
La verdad, como siga así, me voy a convertir en un experto entomólogo especializado en lepidópteros.
¡Ya estamos! Vamos a ver. ¿Es que no podéis ir a vuestro diccionario para saber qué significan semejantes palabrejas?
Que a mi, mi cultura, no me ha llegado gracias a la ciencia infusa.
martes, 26 de julio de 2011
¡VAYA PIQUITO...!
Eso me suelen decir mis aduladores de cámara cuando, como es frecuente, lanzo algún discurso de hondo calado político, económico y social.
No me extraña porque, aunque esté yo delante, la verdad es que hablo muy bien, para que nos vamos a engañar.
Claro que, al ver a este palmípedo, me entró un complejo de inferioridad que no sé si podré superar.
Porque ese es un piquito como Dios manda y no el mío.
Total. Que estoy hundido en el fango.
jueves, 21 de julio de 2011
YA LE VOY COGIENDO EL TRUQUILLO...
... A ésto de las mariposas.
A la que veis, la pillé "in fraganti", con lo que no tuve que deslomarme a correr.
jueves, 30 de junio de 2011
¡UN, DOS, TRES, AL ESCONDITE INGLÉS!
¿Quién no ha jugado de niño al "Un, dos, tres, al escondite inglés?
La desafortunada o desafortunado que la ligaba, se ponía de espaldas, mientras los demás comenzaban el juego a una distancia prudencial. Entonces, decía:
"¡Un, dos, tres, al escondite inglés!", mientras los jugadores avanzaban con la máxima celeridad posible. Una vez terminada la frase, volvía rápidamente la cabeza y el resto tenían que estar quietos como una estatua. Si pillaba a uno moviéndose, el pobre tenía que ligarla.
Así pillé a estos patos. El de nuestra derecha estaba terminando la frase y a punto de volver la cabeza, mientras los otros dos jugadores disimulaban escondiendo sus cabezas muy quietecitos.
El que no se divierte es porque no quiere, ¿verdad?
jueves, 9 de junio de 2011
NO FUE FÁCIL, NO... (II)
Insisto.
Antes de poner como hoja de perejil a mi fotografía de hoy, leed lo que digo en mi entrada anterior.
El que avisa no es traidor.
martes, 7 de junio de 2011
NO FUE FÁCIL, NO... (I)
Siempre he admirado y mucho a esos fotógrafos, entre los que os encontráis algunos de vosotros, que se dedican a captar con singular maestría a los pequeños "bichos" en su hábitat natural, consiguiendo unos macros que siempre me han producido una inconfesable envidia de la mala, (no creo en eso de la "envidia buena"), por su belleza. He llegado hasta el agravio personal contra dichos fotógrafos, (para mis adentros, claro), dada mi incapacidad manifiesta para hacer algo parecido. Y ello por varias razones:
1ª).- Mi falta de tiempo.
2ª).- Mi torpeza habitual para saber por dónde andan estos pequeños "animalejos".
3ª).- Mi falta de paciencia para seguirlos aunque los distinga.
Mi padre solía decir que cualquier persona es capaz de conseguir los mismos logros que otra, con la debida preparación, esfuerzo y un diez por ciento de inspiración y un noventa por ciento de transpiración.
Y, mire usted por donde, un día, paseando por el campo y cantando tralarí, tralará, me topo con esta mariposilla volandera que libaba de flor en flor.
"¿Te estarás quietecita algo así como hora y media para que me prepare y te pueda fotografiar"? - le pregunté esperanzado.
Pero, la muy casquivana se negó en rotundo, volando de forma errática, incluso caótica, conmigo corriendo como un poseso tras ella, mientras otros paseantes me observaban mascullando, "pobrecillo", dudando de mi salud mental.
El que la sigue la consigue y este es el resultado.
Yo creo que para ser la primera, no está del todo mal.
Libraos muy mucho de criticar mi foto porque, si después de los diecinueve kilómetros que me metí entre pecho y espalda corriendo detrás de ella como un energúmeno, osáis hacerlo, se os meto una querella criminal que se os crujo.
Lo sepáis.
¡Pues no tengo yo peligro ni nada!
martes, 24 de mayo de 2011
TRES ERAN TRES...
- ¿Estás tu seguro que por aquí se va a América?
- Que sí, mujer, que lo he mirado en el GPS.
- Pues llevamos ya veinte días nadando y no veo más que agua. Mira el niño, está exhausto.
- Somos emigrantes por la crisis y hay que correr ciertos riesgos así que, seguid nadando.
- No, si ya lo decía mi madre. "Nunca te cases con un pato patoso".
martes, 29 de marzo de 2011
¡LO QUE FALTABA!
(Si no habéis visto la entrada del 10 de este mes, pinchad antes aquí).
- O sea, que consigo echar a las okupas y, cuando más tranquilo estoy, se presenta tu madre sin avisar.
- No te enfades, pato mío, que sólo viene de visita unos días.
- Te recuerdo que, la última vez que vino, también era "sólo por unos días" y se tiró nueve meses, lo mismo que un parto.
- Venga, tonto, que tu sabes que te quiere un montón.
- Sí. Ver muerto. ¡Joder con la señora! ¡Y el carácter que tiene!
- Se bueno, anda, dale un beso de bienvenida.
- ¡Ni hablar! Que tiene un bigote que hace herida.
- Me voy a tener que enfadar contigo, que es mi mami.
- No, si ya... Pero que... Bueno, venga, no te enfades.
- Eres un cielo, marido mío.
- Y yo que pienso que estoy en el infierno...
jueves, 24 de marzo de 2011
"POBESITO Y QUIQUITÍN"
Mi hija mayor, Ana María, cuando era pequeña, tenía el ego muy desarrollado, muy al contrario que su padre, (Je, je, je). Se solía acicalar, peinar siempre delante del espejo, mientas decía:
- Soy princesita bella y guapa.
Y, mi hijo Carlos, mirándola fijamente y tras un momento de reflexión, le contestaba:
- Pues yo, soy "pobesito y quiquitín". - Que traducido a algo más coherente, quiere decir "pobrecito y chiquitín".
A la sazón, mi hija menor, Verónica, mucho más pragmática, se limitaba a afirmar:
- Tata, nena, gugu. - (Supongo que no necesita traducción).
Este patito que nadaba solito, me trajo a la memoria aquellos sucesos con mis hijos, que tanto me hacían reír y que tanto añoro.
Estaba solito y era "pobesito y quiquitín".
jueves, 10 de marzo de 2011
OKUPAS
- ¡Ooooohhhhh! Marido mío pero, ¿qué es ésto?
- Me parece que son okupas, mujer.
- ¡Si no hemos salido de casa más que un ratito!
- Hay mucha crisis, cariño y en algún lado tienen que estar...
- ¡Eso! Ellas aquí por la cara y nosotros pagando la hipoteca, que nos tiene ahogados.
- Hay que ser solidarios. Anda, pata mía, saca algo de comida que deben tener hambre.
- ¡Siempre has sido un pedazo de pan, amor mío!
martes, 28 de septiembre de 2010
PASTANDO
Era una hora poco antes de la comida. Ellas habían optado por adelantar su almuerzo y se entregaban con fruición a degustar las que debían ser muy ricas hierbas, según su gusto.
No lo pude remediar. Me imaginé lo ricos chuletones que podrían salir de los dos hermosos ejemplares y, poco después, entraba en un restaurante rural pidiendo chuletón, naturalmente.
Ahora, pensándolo bien, no sé si he hecho bien en publicar esta entrada. Seguramente, los antitaurinos exigirán vehementemente que sea quemado en la hoguera de los maltratadores de animalitos indefensos o, como poco, pedirán a Blogger que este blog sea considerado de contenido exclusivo para adultos con mentes enfermas.
Eso sí. El chuletón estaba riquíiiiiisimo.
jueves, 12 de agosto de 2010
LA PALOMA COQUETA
martes, 23 de marzo de 2010
AMOR DE ALTOS VUELOS
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¿Hay algo más bello que el amor? Y si es de altos vuelos, mejor que mejor.Las aves son de una ternura especial en ésto del amor. Como ejemplo, aquí tenemos estas parejas de cigüeñas que ya han construido su nidito y se preparan para su próxima descendencia.
Me fascinan estos animales. Cómo el macho y la hembra comienzan a construir su nido. Cómo, cuando está medianamente habitable, la hembra se aposenta en él, mientras el macho le da los últimos toques de "decoración". ¿Sabíais que un nido de cigüeñas puede llegar a pesar media tonelada?
Y, cuando la hembra pone sus huevos y los calienta con su cuerpo, el macho le procura el sustento y le ayuda en tal menester.
Algo digno de admiración. Los seres humanos, debiéramos tomar nota de este inconmensurable amor de altos vuelos e imitar a los animales. El mundo sería un lugar mucho mejor y más habitable.
jueves, 4 de febrero de 2010
LENTO, PERO SEGURO
Como gran amante de los animales que soy, las tortugas no son una excepción a la regla, si bien he de confesar que no están entre mis especies preferidas.
No obstante, siempre me ha fascinado en ellas su desesperante lentitud. En algún momento pensé que la naturaleza no había sido especialmente generosa con ellas. Con el tiempo, he cambiado de opinión. Quizás esté equivocado y sí haya sido sabia y derrochadora de generosidad con estos animalitos. Porque, como decía aquel, en la vida no se trata de llegar el primero, sino de saber llegar. De ahí su longevidad, creo yo.
Por eso, me permito proponeos. ¿Por qué no paramos un poco? ¿Por qué no paseamos lentamente como las tortugas?
Me gusta mucho observar a las personas que se cruzan conmigo por la calle. Sus andares me recuerdan a aquellas añejas películas de Charles Chaplin y su coetáneos. El ritmo es frenético. El gesto macilento, desencajado. ¿Dónde irán? No me creo que todos lleguen tarde a algún sitio. Tampoco que todos sean terriblemente desgraciados. Ese ritmo se ha convertido en una costumbre, en un hábito muy poco saludable que no nos conduce a nada bueno.
Hagamos un alto. Reflexionemos. Comencemos a pasear despacio, muy despacio. Hay muchas cosas que ver que nos pasan desapercibidas. Mujeres bellísimas, la risa de un niño, amor en el aire, cielos azules y un sol resplandeciente. Paisajes hermosos, flores maravillosas, colores que admirar y degustar. Museos con tesoros visuales incalculables...
No tengo la menor intención de que penséis que os quiero faltar al respeto pero, ¿por que no nos convertimos en tortugas?
Decidido. YO ME DECLARO TORTUGA, como éstas que pueblan el estanque del Jardín Tropical de la estación de RENFE de Atocha.
Vosotros decidís.
martes, 8 de septiembre de 2009
VERGÜENZA TORERA II
Lamentablemente, no conseguí mi propósito porque, como sois un@s inmisericordes, os reísteis de mí a mandíbula batiente, lo que me produjo una profunda depresión.
Una vez superada ésta, he decidido vengarme de tod@s vosotr@s, aunque todavía no tengo pensado qué tipo de venganza llevaré a cabo. Ya se sabe que la venganza es como la vichisoise, se sirve fría. Quizás la peor venganza sea seguir publicando fotos en mis blogs. Así, me tenéis que aguantar.
Para empezar, a los pocos días volví para seguir demostrando que sigo siendo el más valiente y me encontré a estos terribles torazos. Eso sí, no os pienso decir las faenas que les hice a cada uno de ellos, para que os chinchéis.
¡¡¡TOMA GEROMA, PASTILLAS DE GOMA!!!
¡No faltaba más!
jueves, 23 de julio de 2009
DOÑA URRACA
Me refiero a esta "señorona" que, con su andar displicente y altanero, a más de gesto desafiante para conmigo, obligome a otorgarle el título de "Doña", no fuera ser que la cosa derivara a mayores.
jueves, 25 de junio de 2009
VERGüENZA TORERA
Conociendo perfectamente la finca donde se hallan los astados más fieros y peligrosos del mundo, me dispuse a exhibir mi arte sin igual.
En la primera fotografía, podéis apreciar perfectamente cómo piso terrenos imposibles para cualquier otro torero, mostrando mi tripa al "colorao" con cara de pocos amigos, al tiempo que le citaba con un muy torero," "ehe, toro", invitándole a que se arrancara con mi cuerpo prácticamente pegado a su enorme cornamenta. Mi resolución, debió convencerle para que no lo hiciera, volviendo la cabeza hacia otro lado un instante después, en un gesto de reconocimiento a mi torería.
En la segunda fotografía, quise tentar al novillo, en las mismas barbas de su brava madre. Ella me miró con cara de pocos amigos pero, ante la evidencia de mi valentía sin igual, humilló y se tumbó para vergüenza propia.
En la tercera fotografía, en un alarde al que no se atrevería ni el mismísimo José Tomás, me arrodillé y cité a portagayola a estos dos morlacos asesinos al unísono. Dada mi resolución, decidieron declinar la invitación.
Una vez reafirmada mi autoestima torera y mi valentía sin parangón, procedí a continuar mi paseo.
Mi perro, mi mejor amigo, que me acompañaba y que mantiene cierta prevención con estos animales, respiró aliviado y me dijo: "¡Estás como una cabra, Jota Ele!"













