Pues eso. Que en ese momento son las nueve y veintisiete.Si entráis a esa hora a comentar, ya no tenéis que mirar vuestro reloj. Ahora que, si entráis más pronto o más tarde, comprobaréis que el reloj adelanta o atrasa según el momento en que entréis.
Es lo malo de fotografiar un reloj. Que se convierte en un instrumento inútil porque tiene una hora fija.
Claro que, tampoco es para quejarse, hombre, que yo tengo un reloj en la parte derecha del blog y, si no os vale, pues tomaros la molestia de mirar en vuestra muñeca.
Que tampoco es tanto trabajo, digo yo.
Os quejáis por todo.
¡Ja, ja, ja, ja!





