
Está claro que ésto de los carteles publicitarios no es lo mío.
Andaba yo tan tranquilo paseando por las bonitas calles de Madrid, cuando me encuentro con este cartel tan amenazador enfrente de mis narices.
"¡Coño!", pensé. "O sea, que estos botarates que nos gobiernan no se conforman con tenernos asados a impuestos ahora mismo, sino que nos van a subir el I.V.A. al dieciocho por ciento en Julio, para pagar entre todos sus desmanes y, no contentos del todo, ahora nos meten un impuesto ni más ni menos que para...
¡¡¡CAUSAR BUENA IMPRESIÓN!!!
Es decir. Si yo quiero causaros buena impresión a vosotros para que sigáis mis blogs, tengo que pagar un impuesto. Eso sí, como
"oferta de lanzamiento", son tan considerados que me hacen el cincuenta por ciento de descuento. ¡Mira, es un detalle!"
Así que, decidido a capitanear una rebelión cívica ante tamaña afrenta, me acerqué más por si veía algo que me pudiera servir para mis propósitos.
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Afortundamente, mi despiste me había jugado una mala pasada una vez más. Se trataba del anuncio de una impresora.
Aliviado, pero con la mosca detrás de la oreja todavía, seguí mi camino pensando que ésto me lo tengo que hacer mirar.
No. Lo de los carteles publicitarios, no es lo mío.